Futbol | Primera victoria del año
Los protagonistas se fueron contentos por el triunfo y resaltaron la importancia de haber ganado en casa. Igual, admitieron que aún el equipo no apareció en su esplendor. “Me equivoqué dos veces, ja”, tiró Cardozo.
Cuando la presión aumenta, adjuntar tres puntos a la cuenta es la luz en el camino para descomprimir. El Quilmes de Jorge Ghiso, después del tropezón en Corrientes, ante Deportivo Merlo rendía un examen importante. Y Vitrola, que en la semana estudió las alternativas que tenía dentro del plantel, decidió presentarse con una alineación inicial que no logró doblegar la resistencia del Charro. Como consecuencia, el entrenador Cervecero sacó el machete que tenía guardado en el banco de suplentes y, cuando la tarde pintaba para aplazo, buscó cambiar la historia con un alumno que resultó aplicado. Pero no se trató de un alumno cualquiera. Diego Cardozo, debilidad del DT, saltó a la palestra y arrancó una sonrisa cuando los hinchas se impacientaban y exigían desde la tribuna. “El partido estaba para jugar por afuera y Jorge (Ghiso) me explicó en el entretiempo lo que quería de mi”, contó la figura excluyente de la tarde. “A Cardozo lo conozco, cuando lo puse buscaba velocidad en los últimos veinte metros”, devolvió la pared el orientador quilmeño.
“Esperaba una actuación así. Uno cuando entra trata de hacer lo mejor para el equipo. Hoy por suerte me equivoqué dos veces, ja”, consideró Cardozo, quien hizo referencia a los goles: “Fueron dos buenas definiciones. Aparecí siempre solo por atrás y no me quedaba otra que embocarle al arco. Ahora vamos a seguir de esta manera”, agregó. Además, reconoció que Deportivo Merlo “se cerró muy bien” y concluyó: “Por suerte pudimos lograr los tres puntos”.
Ghiso, que dedicó más de media hora para satisfacer a los periodistas que pedían su palabra, atribuyó la victoria al trabajo de la última línea. “La dupla de marcadores centrales jugó un buen partido y los dos laterales y el arquero también. No fallamos en defensa. Ahí está el porqué del triunfo”, justificó. Y dijo que siempre es más fácil ganar cuando la estructura está “bien respaldada atrás” y cuando tenés “algo de fútbol en el medio”. Con respeto a la ambición del equipo, tomó aire e infló el pecho: “Fuimos a buscar el partido de entrada, y lo demostraron en los primeros 15 minutos”, tiró Vitrola. ¿Signos de preocupación cuando Quilmes no lograba llegar al arco defendido por Franco Armani? “Nunca. Sabía que tenía gente en el banco como para definir el partido”, continuó. A pesar de la alegría, Ghiso pisó el embrague y bajó un cambio: “No tengo dudas de que vamos a seguir mejorando. Hay que tomar todo con calma. Ahora tenemos dos partidos dificilísimos afuera y habrá que sacar resultados si queremos pelear arriba”.
Cuando promediaba la segunda mitad y el empate sin anotaciones persistía, los hinchas se fundieron en un grito al unísono: “Jugadores, la concha de su madre, a ver si ponen huevos…”, cantaron desde la cabecera que da al Polideportivo Municipal. Si bien no fue un tema que hayan tocado otros futbolistas en la zona de vestuarios, el que levantó el guante fue Pablo Garnier, quien no disimuló su bronca por los reproches. “La gente estaba impaciente. Igual hay gente que no la entiendo, pero no importa. Lo importante es que se ganó”, afirmó en forma de aperitivo. Después, desafió: “A ver si vienen a alentar en vez de putear”. A pesar del malestar, el volante analizó las acciones del juego. “Cumplimos de local, ahora tenemos que traer los tres puntos de visitante”, puntualizó. En tanto, expresó que la intención es que “el equipo vaya apareciendo” y aseguró que Quilmes tiene que “seguir creciendo” porque “recién es el segundo partido”.
“Cuando pasen las horas se hará un análisis más en frío de lo que hay que corregir y de las virtudes que hay que potenciar”, aseveró el uruguayo Sergio Rodríguez, quien disputó su primer cotejo en el Estadio Centenario y fue el punto más alto de la defensa. “Se notó un funcionamiento mejor al del otro día (por el partido ante Boca Unidos) gracias a que hubo una semana de trabajo”, explicó el uruguayo. Y se despidió: “Todos vamos a hacer lo mejor para sacar a Quilmes adelante”.
Por su parte, el debutante Nicolás Romat también dejó sus sensaciones. “Fue un partido lindo, trabado y muy metido en el medio. Por suerte ganamos”, recalcó.
Por Camilo Francka
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