Columna de opinión | Video
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Alberto Fanesi se dio el gusto de darle la camiseta diez y su jugador favorito no le falló. El entrenador no ahorra elogios para referirse a su conductor.
Pocas veces un jugador genera semejante devoción en un entrenador. El caso de Juan Román Riquelme en Boca podría ser un ejemplo, pero no abundan de estos ejemplo donde un jugador le significa al DT, la tranquilidad de poder hacer girar un equipo a su alrededor, y es lo que le sucede a Fanesi con Pablo Batalla.
El técnico de Quilmes se obsesionó con Batalla, lo puso como prioridad absoluta a la hora de los refuerzos y no pidió nada mas. Pese a que el jugador jamás había actuado en la Primera B Nacional, Fanesi se mostró siempre convencido que podría darle a su equipo un salto de calidad, pese al mal semestre que atravesó en Gimnasia de La Plata.
Lo demás es historia conocida. Batalla debutó ante Ferro, fue figura y titiritero del equipo, además de marcar un gol. Es superlativo, dijo el DT sobre su niño mimado. La camiseta diez tiene nuevo dueño, cuestión que generó la reacción de Adrián Giampietri quien en su momento declaró en consecuencia y ahora trata de acomodarse, con el menor fastidio posible en su nuevo rol.
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